miércoles, abril 12, 2006

Veracruz

Ayer me llamó Ian, dijo que estaba en Veracruz, lo primero que le dije fue que le pidiera a su papá que lo llevara al acuario. "Ya fui, ya me llevó, ayer fuimos y vi los tiburones y me metí al túnel". Ya muchas veces, por las noches antes de dormir, habiamos platicado de algún día ir ahí.
Despues de colgar, mi corazón esta pleno de alegría y de agradecimiento por que oí a mi hijo muy feliz. Y eso es todo lo que importa, que él sepa que sus padres lo aman así, por sobre todas las cosas. Tal vez 5 años son muy pocos para enternder o perdonar, perdonar a su mamá porque no pudo seguir al lado de su papá. Con todo creo que su vida es buena, mas vale dos casas felices, que una en la que no había amor y la violencia estaba apunto de tocar la puerta.
Esto no es fácil, estar lejos de él en tiempo o espacio me sigue doliendo como el primer día. Y solo pienso que, como bien dicen, los hijos no son nuestros, y como el abuelito de Heidi tengo que fingir indiferencia cuando él se va para que no piense nunca que sus paseos y lejanías me causan pesar.
Y cada vez que vuelve aquí estoy, con su hermanito y su papá Virgilio esperándolo con la mesa del alma lista para que se de un festín de amor.